10/5/10

Atenas antigua: los vestigios de un legado compartido

Cuando se planea una visita a Atenas es casi imposible no relacionar a la ciudad con sus colosales monumentos clásicos, y sobre todo, con aquellos que reposan en la acrópolis. Pero lo cierto es que, para sorpresa de quienes llegan a ella en busca de los vestigios de un pasado prodigioso, existen otros que si bien están menos publicitados, no dejan de tener una gran importancia dada la historia y significancia que sobre ellos pesan.


EL FORO ROMANO Y LA TORRE DE LOS VIENTOS

Mientras se da un paseo por las coloridas y sonoras calles de Monastiraki, el mejor lugar para comenzar a descubrir la ciudad antigua es el Foro Romano y la Torre de los vientos, dos sitios que testimonian los tiempos de la conquista romana, la cual dejó un legado prodigioso y muy prometedor en la clásica geografía ateniense. Al foro se accede a través de la Calle Virisakiou, justo donde se encuentra ubicado un complejo de columnas que en el siglo I a.c. albergó la colosal e imponente Biblioteca de Adriano. Luego de realizar una parada en este aglomerado escultórico, lo mejor es rodear la callejuela que abraza el foro, y acceder a él desde la colina de Plaka.

A simple vista el Foro guarda un gran parecido con el original de Roma, aunque claro está, varía en dimensiones y en funcionalidad. Su construcción fue encargada por el emperador Julio Cesar y años mas tarde, fue modificado por el emperador Adriano, quien hizo de Atenas un lugar de descanso aunque también de conocimiento, ya que mientras estaba allí se inició en los grandes secretos de la perfecta cultura clásica.

Teniendo en cuenta la concepción de una y otra cultura (la romana y la griega) el foro se alzó ante los ojos de los atenienses como una verdadera novedad, ya que ellos originalmente utilizaban los espacios públicos para dedicarse a la difusión de las ideas políticas o bien para albergar a los grandes pensadores que impartían sus conocimientos entre hombres (entre los cuales sobresalió Sócrates como uno de los principales oradores).

Pero lo cierto es que el Foro romano tuvo una finalidad bastante diferente, ya que para los romanos, implicó el espacio en el cual no sólo se impartía justicia, sino que además, se hacía de público conocimiento el contenido de las leyes y disposiciones que se dictaban en Roma, y que debían ser acatadas en todas aquellas prolongaciones del imperio, tal era el caso de Atenas.

Hoy en día sólo quedan en pie una letrina pública, varias tiendas y un propileo escalonado, además de ciento de pedazos de piedras rotas, restos de columnas y trozos de edificaciones que en otras épocas engalanaban la verde zona que ocupaba el foro.


Siguiendo el círculo que forma la plaza del foro se llega a la Torre de los vientos, la que es, sin lugar a dudas, el lugar mejor conservado de aquel complejo y también el que más influencia tuvo de la cultura clásica ateniense, ya que si bien fue ordenada por los romanos, se diseñó y construyó por ideólogos nativos. Su creación data el siglo I a.c. y fue erigida para servir como brújula, reloj de sol, veleta de los vientos y clepsidra . En su forma es octogonal (para identificarla con los 8 vientos que soplan en los cuatro puntos cardinales) y llama la atención la excesiva cantidad de altorrelieves que presenta en cada una de sus caras, entre las cuales se pueden observar desde deidades mitológicas hasta escenas de la vida cotidiana de entonces.

Particularmente les aconsejo visitar estos dos espacios por la mañana bien temprano, dado que si hay un buen día se pueden tomar fotografías de modo tranquilo, puesto que cerca del mediodía el lugar suele atestarse de turistas que pasan por él, ya que es de paso casi obligatorio cuando recorren el Barrio de Plaka o las callejuelas de Monastiraki. Si desean descender al Foro e ingresar al espacio mismo del complejo (algo que no recomiendo ya que es mucho mas interesante la vista panorámica que se tiene desde fuera) pueden ingresar por la Calle Eolou, en el horario de 9 a 15 horas.

EL ÁGORA: UN ESPACIO DE PENSADORES, POLÍTICOS Y ARTISTAS


Una vez recorrido el Foro y la Torre de los Vientos, lo que sigue en el camino es una visita al Antiguo Ágora, ubicado frente a las bellas casas de Plaka y a un costado de una de las tantas entradas de acceso a la Acrópolis.

El Ágora es poco monumental y mucho mas austero que la acrópolis o el foro pero cuenta con la capacidad de ser el sitio que atesora entre sus piedras y columnas los fantasmas de algunos de los personajes mas importantes de la historia del pensamiento. En ella Sócrates exclamó su famoso “Sólo se que no se nada” y genios como Heródoto , Homero o Aristófanes contaron sus historias transmitidas de boca en boca haciendo uso y verbigracia de sus cualidades de rapsodas.

Algunos años mas tarde, con la llegada de la democracia y la participación incipiente de los ciudadanos, allí se llevaron a cabo las primeras apariciones políticas de la historia y también se dieron los primeros debates sobre cuestiones públicas, tendientes a discutir y acordar los lineamientos de convivencia en la que fue la primera y mas perfecta forma de socialización del mundo occidental.

Si bien en la actualidad la fisonomía del lugar ha cambiado notablemente desde aquellos dorados años de Pericles (hoy es un parque al cual los atenienses acceden buscando un descanso y sosiego en medio del extenuante ruido citadino) aún quedan algunos monumentos y espacios que permiten revivir el espíritu y la estética que alguna vez tuvo el lugar. Hoy, los dos que más sobresalen entre las pilas de mármoles derroídos y contrastando con el verde de la vegetación que los circundan son el Templo de Hefestos (de estilo clásico y a simple vista muy similar al Partenón) y el Templo de San Jorge (especie de iglesia bizantina excelentemente conservada y verdadero ícono de la influencia oriental en la zona).

El antiguo Ágora puede ser visto desde cualquier colina cercana a Monastiraki (aunque les recomiendo bordear la callejuela de la Fundación Melina Merkouri y desde allí observarla, ya que es el punto desde el cual mejor se divisa) o bien ingresando a sus jardines por la Calle Adhrianou, que nace a un costado del Areópago. Un consejo que les doy es que se guarden este paseo para hacer en la mañana bien temprano o bien cuando comienza a caer el sol, ya que al ser un lugar extremadamente abierto y preciosamente bien cuidado les brindará la posibilidad de tomar fotografías soñadas, además convertirse en un recuerdo inolvidable.

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