5/5/10

Descubriendo Atenas: de la sobriedad de la Plaza Syntagma a la vertiginosa Monastiraki


Atenas es una de esas ciudades a las cuales se les debería dedicar el tiempo total del viaje solamente a ella, dada la infinidad de sitios que ofrece para recorrer. Pero como generalmente los viajeros que se deciden por un periplo europeo cuentan con poco tiempo y muchas ansias de conocimiento, es necesario fijar una hoja de ruta estricta, ya que así no sólo se optimizará tiempo, sino que además, al final del viaje se tendrá la sensación de que se ha aprovechado al máximo la corta estadía.

Para comenzar a descubrir el casco histórico de Atenas nada mejor que partir desde la emblemática y popular Plaza Syntagma, verdadero ícono en la historia de los atenienses y auténtico corazón de la ciudad, ya que desde allí, se puede estar en casi todos los puntos más importantes del centro en menos de veinte minutos a pie.

Pero antes de atravesar la Plaza Syntagma en dirección a la Peatonal Ermou (itinerario recomendado) es preciso hacer una parada aunque sea corta en el Parlamento griego, ya que allí, a diario, cientos de turistas y ciudadanos atenienses pasan delante de los soldados que montan guardia en el edificio y además de admirar los curiosos atuendos que portan, no pierden ocasión para tomarse una foto con ellos a modo de recuerdo infaltable para cualquiera que se precie de haber pasado por la ciudad (recomendamos averiguar en información turística los dias en los que los soldados realizan el cambio de guardia, ya que es uno de los espectáculos con mas afluencia de público luego de los de Londres y Amsterdam).


Así es como una vez visitado el parlamento, lo aconsejable es bajar las empinadas escaleras de mármol y dirigirse a la misma Plaza Syntagma, que se encuentra como en un pozo en el medio de la ciudad. En sí misma la Plaza no tiene demasiados atractivos para ver, y en general suele estar atiborrada de atenienses que la atraviesan rápidamente, ya que es un sitio importante a la hora de acortar distancias y de paso obligado, como ya dijimos, para dirigirse hacia cualquier punto del centro.


Una vez atravesada la Plaza, lo mejor es tomar la Calle Ermou, una atractiva peatonal en la cual se concentra buena parte de la movida ateniense. Allí, quienes sean amantes de las compras se encontrarán más que a gusto, ya que sobre su irregular empedrado y las iglesias bizantinas que la circundan se encuentran las principales tiendas de ropa, casas de electrónica, así como mueblerías, casas de decoración y una importante cantidad de agencias turísticas que se dedican a la venta tanto de paquetes dentro de Grecia, como también de destinos internacionales.

MONASTIRAKI: UN TRÍPTICO DEL MODO DE VIDA ATENIENSE
 
Después de verificar la sobriedad de Syntagma y el frenético ritmo de la Calle Ermou, la Plaza de Monastiraki se exhibe, mas allá de la Iglesia Kapnikarea, como una pequeña muestra de un oriente no tan lejano que le ha impreso no sólo un estilo sino además, un sello característico. Coronada por un antiguo monasterio medieval y la cercanía al Foro ateniense, esta zona se alza como una de las mas interesantes, cosmopolitas y atractivas de todo el casco histórico.


Si algo caracteriza a esta zona (además de su cercanía a la Acrópolis y los personajes que la pueblan) es su importancia como epicentro comercial, ya que sobre la Plaza principal (justo en la salida del metro del mismo nombre), a diario, tiene lugar uno de los mercados ambulantes con mas afluencia de público y, a un costado de ella, sobre la Calle Odhros Pandhrossou, se encuentra el Mercado de Pulgas, un verdadero reducto oriental de casi un kilómetro en el cual se puede conseguir desde una botella de ouzo hasta los objetos mas excéntricos que jamás hayan imaginado (he visto algunos tan extraños como botas de pelo de camello y carteras de cuero con formas de gato).


Para quienes decidan perderse entre los multicolores y variopintos perfumes del mercado de pulgas, les recomiendo que sobre la misma Calle Odhros Pandhrossou, en el número 89, visiten la Tienda de Stavros Melissinos, un zapatero-poeta que durante los años del hippismo se hizo famoso por ser quien diseñaba las sandalias que lucieron los Beatles, Jackie Onassis y que además, compartió una amistad con John Lennon hasta el momento de su muerte.


Como puede verse, Monastiraki es una de las zonas más alegres de la ciudad y sólo puede ser igualada en afluencia de público y movimiento turístico al moderno y colorido barrio de Plaka. Pero además de ser una parada obligada en una visita a Atenas, ténganlo en cuenta para efectuar compras, ya que es una de las mejores opciones que ofrece la ciudad para conseguir interesantes recuerdos a cambio de unos pocos euros, entre los que se pueden encontrar botellas de ouzo, tazas con motivos históricos, naipes temáticos (los hay de dioses mitológicos, postales atenienses e incluso unos con el Kamasutra en versión dórica más que divertidos si se quiere hacer un regalo original) máscaras griegas, un sinfín de reproducciones de esculturas famosas, remeras, buzos e incluso los tapices más bellos de toda Europa del este.

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