21/7/08

Monterrico, la última playa virgen del Pacífico

Guatemala se hizo conocida a nivel mundial como el país que atesora los mayores vestigios de la cultura maya y en ese sentido es donde mayor hincapié han hecho los entes oficiales para promocionarlo al turismo internacional. Pero lo cierto es que el país, además de ser un escenario donde reposan maravillosas obras arquitectónicas, escultoricas y piezas arqueológicas que pueblan sus museos, existen otros lugares de ensueño, cargados de una naturaleza pocas veces vistas en Centroamérica y que bien vale la pena que sean descubiertos por los viajeros que andan por allí.
Uno de esos sitos, sin lugar a dudas, es el Monterrico, una agradable playa ubicada en la costa del Pacífico guatemalteco, a la que se puede acceder en poco tiempo desde la ciudad de Guatemala y que representa una excelente oportunidad para pasar unos días frente a las cálidas aguas caribeñas enmarcadas por un increíble paisaje de palmeras y casas de colores.

AGUA TURQUESA, ARENA NEGRA Y UNA MENTALIDAD CERCANA AL HIPPISMO

Quienes decidan pasar unos días en esa agradable playa chapina, deberán partir de la Ciudad de Guatemala y viajar en dirección hacia un poblado llamado La Avellana. Una vez que arriban allí deberán cargar el vehículo en una de las gigantescas embarcaciones de madera que atraviesan a diario los enjambrados manglares, para poder así comenzar a disfrutar de las bondades que el lugar tiene para ofrecer.

Al llegar al lugar sobrevienen dos aspectos que llaman poderosamente la atención de los viajeros, y tienen que ver con que, por un lado, casi no hay sitios para alojarse (sólo un pequeño complejo con 14 habitaciones y una pequeña piscina frente al mar) y por el otro, que se puede hacer uso de casi todo lo que se encuentra ubicado en la playa (mesas, sillas, reposeras, hamacas, etc) de una forma totalmente gratuita, exigiendo nada más que el cuidado lógico de esos elementos.


Pero no solo la gratuidad de los servicios es lo que hace que el Monterrico se alce como un sitio digno de visitar, ya que además, es uno de los pocos puntos geográficos del país donde se puede apreciar una de las más agradables temperaturas (casi nunca llueve y es donde se registran los menores niveles de humedad) sin dejar de tener en cuenta lo paradisíaca de la conjunción de la arena negra (producto de su origen eminentemente volcánico) y un agua que nunca deja de estar tibia, dada su cercanía al Océano Pacífico.

Pegado al pequeño complejo de habitaciones con vista al mar, se encuentra el Café del Sol, único bar del lugar y que suele ser un interesante punto de encuentro de los pocos visitantes que pueblan la costa, ya que además de disfrutar de la mejor música y poder alquilar tablas de surf o bicicletas, se pueden degustar algunos de los platos típicos de la comida guatemalteca (para quienes vayan, les recomiendo probar la abundante copa de frutos de mar crudos hechos en ceviche) y todas las especialidades cerveceras de origen chapín.

EL TORTUGARIO, UN SITIO PARA DESCUBRIR Y PRESERVAR LA VIDA DE LAS TORTUGAS MARINAS

Uno de los lugares que más llaman la atención dentro del complejo que forma la cara visible del Monterrico es el Tortugario o Santuario de las Tortugas. El lugar fue creado hace algunos años por un grupo de biólogos dependientes de la Universidad San Carlos (universidad estatal) con la idea de preservar las diferentes especies de tortugas marinas que, a consecuencia de la caza indiscriminada por parte del hombre, las puso en aparente peligro de extinción.

En el lugar pueden verse algunas pocas especies de quelonios que aparecen esporádicamente en las costas del lugar y también, un buen número de esqueletos de especies que han sido aniquiladas para comercializar con ciertas partes de su cuerpo (especialmente el caparazón y la rugosa piel que recubre las extremidades), las que suelen ser usadas como elementos decorativos en piezas de adorno o bien exóticas joyas que se cotizan muy bien dado el intrercambio existente entre turistas norteamericanos y europeos.

Otro de los sitios interesantes para ver es aquel donde se encuentran algunas de las especies que se encuentran en período de ovulación y que son protegidas por los biólogos para que puedan desarrollar la gestación de las crías, y de esa forma, poder paliar los efectos del peligro de extinción al que son sometidas muchas de ellas.La entrada a este sitio es totalmente gratuita, pero se debe abonar la entrada si se quiere acceder al recinto donde se conservan además de tortugas exóticas (algunas de tamaños gigantescos) un buen número de reptiles, insectos y otras especies que pueblan los manglares y ciertos puntos de la costa del lugar.

Por todo eso, el Monterrico es uno de los sitios más bellos que pueda verse en Guatemala y constituye una buena opción si se quieren pasar algunos días alejados del mundanal ruido al que están acostumbradas ciudades como Guatemala o bien La Antigua, las cuales además de encontrarse abarrotadas de turistas viven con el acelerado ritmo al que son sometidas las grandes urbes del mundo.

Si se deciden a pasar más de un día en las apacibles y fabulosas playas del Monterrico, les recomiendo que no lo hagan por mucho tiempo, ya que si bien el lugar es tranquilo e invita al descanso y al disfrute de no hacer nada, al término de algunos días puede resultar algo aburrido y tedioso, ya que no cuenta con demasiados sitios para dispersarse o salir por las noches. Por eso, en caso de querer planear una estadía un poco más amplia, pueden aprovechar para visitar dos lugares que se encuentran muy cerca de allí: Santa Lucía (donde se encuentra una importante colección de esculturas de estilo olmeca enmarcadas en un paisaje de campos azucareros) y La Democracia (actualmente allí se lleva a cabo una interesante excavación arqueológica y está la posibilidad de ver algunas de las piezas que recientemente encontraron y aguardan ser analizadas para luego ser puestas en algunos de los museos más importantes del país).

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