19/5/10

Museo Nacional Arqueológico de Atenas

Ningún viajero debería abandonar Atenas sin antes haber pasado el Museo Nacional de Arqueología , puesto que en él descansan las obras más representativas de la cultura griega y que tanto enorgullece a los lugareños, ya que está considerado uno de los museos más interesantes y mejor diagramado del mundo.
El recinto esta dividido en siete colecciones principales (Arte neolítico, cicládico, micénico, escultura geométrica y arcaica, escultura clásica, escultura romana y helenística, la colección de cerámica y los frescos de Tera) pero además, cuenta con algunas otras que si bien son consideradas menores (como las de objetos de alfarería y joyas Statathou) bien valen la pena visitarlas dado que proporcionan una buena idea del modo de vida de los antiguos pobladores.
Cuando se ingresa al Museo, la primera sensación que sobreviene es que se lo abandonará sin poder ver la mitad de lo que exhibe, cosas que no sucede, dado que si bien son cerca de 50 salas, muchas de ellas son muy pequeñas y otras (según el interés personal) se pasarán casi de largo dado que abundan en objetos repetidos del mismo género o bien del mismo período histórico (tal es el caso de la sala dedicada a objetos de cerámica ubicada en la planta baja)
Para quienes quieran recorrerlo en su totalidad, deben saber que tendrán que disponer al menos de cuatro horas, ya que si bien las salas no son ampliamente extensas (como las del Museo del Louvre o el Prado) suelen estar recargadas de objetos minúsculos que llaman la atención y merecen una observación profunda de muchos de los que allí se exhiben. Pero si por el contrario, se encuentran con poco tiempo y quieren visitar sólo las piezas más emblemáticas de este maravilloso arcón de la humanidad, aquí les dejamos una lista con las joyas que bajo ningún punto de vista pueden obviar:
Máscara de oro de Agamenón: hallada en el círculo de tumbas de la antigua Micenas y transformada en verdadero ícono del mundo occidental. Si bien algunos historiadores y arqueólogos dudan de que haya pertenecido al Rey Agamenón, han decidido tomar por cierto ese personaje homérico, dado que en la cultura griega es muy difícil a veces, establecer la línea que separa el mito de la realidad.
El pequeño jinete: sin dudas es una de las estatuas mejor conservadas del museo. Representa a un niño sobre un caballo, ambos hechos en bronce y está dotada de una dinámica y un movimiento realmente asombrosos. La pieza fue encontrada en el mismo sitio en el que se apareció la escultura en honor al Poseidón, y se cree que data del siglo IV ac.
El Poseidón: es la segunda escultura en bronce más importante del museo. Del mismo modo que el Vitruvio de Da Vinci fue un ejemplo para el modo de ver al hombre renacentista, con este personaje mítico (dios de los mares) se cree que los griegos ingresaron en la historia del arte como verdaderos maestros a la hora de representar la figura humana, ya que la perfección y el acabado de sus detalles asombran aún hoy, veinticinco siglos después.
Hombre tocando una lira: escultura que a simple vista dice poco pero para muchos especialistas, anticipa los lineamientos del movimiento cubista, ya que está realizada con un solo material pero expone una mirada multifocal, al mostrar al personaje desde varios puntos de vista.
Piezas de Frescos con escenas de tauromaquía del Palacio de Cnosos y Santorini: se cree que estos dos bloques de piedra que reproducen escenas de la cultura micénica (en uno de ellos se ve a dos jóvenes rodeados de toros y elementos de la vida cotidiana) fueron encontrados en las cercanías al monumental palacio que engalanaba la pequeña y fructífera isla de Creta.
Estela de un joven guerrero: se cree que pertenece a una representación de Aristión, joven guerrero del período jónico y que hoy demuestra la capacidad de los escultores de antaño para realzar la figura humana y para trabajar con cincel hasta los más mínimos detalles (ejemplificado en el rizado de los cabellos o en los pliegues de la túnica)
Si se deciden por la opción de hacer una visita completa ( a la cual adhiero y aconsejo) les recomiendo que cerca del mediodia, se hagan un alto en la recorrida y se dirijan a la cafetería ubicada a un costado de la sala de acceso principal, ya que allí podrán degustar algunos platos típicos griegos, además de poder realizar compras de recuerdos dado que también allí funciona un negocio de souvenirs más que interesante.
Esta opción también pueden dejarla para el final. Si así lo hacen, les aseguro que una vez que hayan hecho el viaje por lo mejor de la historia griega, jamás podrán olvidar la deliciosa taza de café que disfrutarán mirando hacia los jardines internos, recargados de leones, sarcófagos y otros elementos que darán la sensación de estar viviendo, aunque sea por un rato, en una de las historias de Homero.

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