2/8/09

Karlova: el binomio perfecto entre eclecticismo y elegancia


Así como todas las grandes ciudades tienen una calle principal que las identifica ante los ojos del mundo, Praga también. En su caso, la arteria que marca el ajetreado modo de vida de los años del poscomunismo es la Karlova, hoy callejuela primorosa y, antaño, sitio por el cual deambularon algunos de los personajes más emblemáticos de la historia de Checoslovaquia.

Hoy, el paseo por sus adoquines irregulares y sus fascinantes tiendas son una visita ineludible, ya que el trayecto que ella atraviesa es el mejor camino para unir la ciudad vieja con la bellísima Mala Strana, a través del Puente Karlos.

Su nacimiento por detrás del Reloj Astronómico (ubicado en el Palacio del Ayuntamiento) y la Iglesia de San Mikulas, la convierten en un sitio de particular encanto, otorgándole al viajero la posibilidad de que tenga allí una cita con las tiendas más curiosas (en las cuales se ofrecen desde los altamente cotizados diamantes de Swarowsky hasta muñecos de trapo, marionetas artesanales o almohadones pintados con la cara de la mascota que se elija y el cuerpo de algunos de los personajes mas conocidos de la historia) además de exhibir algunas de las fachadas y joyas arquitectónicas más elegantes y agradables de la Ciudad Vieja.

Esta zona sin dudas es uno de los lugares donde mejores fotografías se podrán tomar, ya que muchos de los escaparates que dan sobre sus minúsculas veredas son realmente sorprendentes (recomiendo detenerse en algunas de las casas que venden artículos hechos en cristal de Bohemia o en la fachada del actual Café Per Lei, sitio que desde los años de la Belle Epoque albergó una farmacia tradicional homeopática y que tiene tallada a mano una seductora joven que llama poderosamente la atención de los transeúntes) e invitan a detenerse y dedicarles unos minutos para apreciar de cerca las curiosas propuestas que exhiben.


Al llegar al final de la calle, se toparán con un soberbio edificio llamado Clementinum, que alberga en la actualidad una de las universidades mas prestigiosas de Europa del Este, y que fue adquirido por los jesuitas en el siglo XVII. Dependiendo la época del año en la que visiten la ciudad podrán ingresar en las instalaciones y ascender a la Torre del Observatorio que tiene en su interior, desde la cual podrán tener una de las panorámicas más perfectas tanto de la ciudad vieja como de Mala Strana, así como del Puente Karlo desde las alturas.

 Ahora una aclaración, así como les aconsejo que no se pierdan un paseo por esta llamativa peatonal de Praga, también les digo que no es un sitio recomendable para sentarse a comer algo o bien disfrutar de un trago o un café de forma tranquila, ya que al ser una calle altamente poblada y con un gran número de transeúntes que se mueven de un lado a otro, suele ser bulliciosa, algo incómoda y bastante riesgosa sobre todo en lo que a carteristas y ladrones ocasionales respecta.

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