7/10/10

Vargas Llosa, Premio Nóbel de Literatura 2010


"Espero que me lo hayan dado por mi obra literaria..."


Mientras en la Feria Internacional del libro de Frankfurt algunos escritores hispanos entre abrazos y festejos (como si de un mérito personal se tratara) aquí en Buenos Aires comenzaron a circular algunos descontentos, desilusiones y otros sentimientos respecto de la obtención del Premio Nóbel de Literatura 2010 por parte del escritor peruano Mario Vargas Llosa.

Entre sorprendido y emocionado (aunque en estos casos la emoción nunca se sabe si es por saberse reconocido por una vida dedicada al fascinante mundo de la literatura o por el millón de euros que pasará a abultar su ya nada despreciable cuenta bancaria) el mismo escritor se dijo no ser digno de semejante mención al reconocerse en desigualdad de condiciones respecto a otros genios de la literatura (tales como son los casos de Jorge Luis Borges, Julio Cortázar, Adolfo Bioy Casares, Carlos Fuentes y otros tantos que sería imposible enumerarlos en este artículo) que hasta ahora jamás lo han recibido.

Pero quizás la sorpresa de Vargas Llosa radique en que, más allá de saberse un peso fuerte en el mundo de las letras (quizás no tanto como para merecer tamaño galardón) también sea conciente de cuál es la política de la Fundación Nobel a la hora de otorgar los premios y cuáles son los parámetros que tiene en cuenta para homenajear a un personaje en determinada categoría.

Si hiciéramos historia y analizáramos la lista de los ganadores en sus diferentes categorías quedaría al descubierto cierta capacidad de culpa o lentitud por parte de la fundación a la hora de elegir a los merecedores del mismo. Además, ciertos rumores de que los miembros del consejo encargado de nominar y premiar a los baluartes reciben algunas “sugerencias” de parte de países interesados (tal es el caso de los Estados Unidos o algunos capitostes europeos) opacan aún más la poca credibilidad que el tan mentado premio tiene.

Para que quede más claro porqué para muchos el Premio Nobel no es más que un medio para alcanzar gloria y popularidad, expondré algunos ejemplos: al colombiano Gabriel García Márquez se lo otorgaron casi veinte años después de haber encabezado el llamado “Boom Latinoamericano”. Algunos años antes, y casi de un modo profético, a menos de un año de la caída de Salvador Allende, el ganador fue Pablo Neruda, quizás por que Estados Unidos ya había invertido lo suficiente en la que sería la caída de la democracia chilena y la implantación de la dictadura de Pinochet como forma de gobierno (y claro está, otorgándoselo al poeta era una forma más que sutil de quedar bien parados frente a los organismos internacionales y la prensa mundial).

Pero lamentablemente, con el correr de los años, esa tendencia no ha cesado y, por el contrario, parece ir en leve aumento. Desde hace más de dos décadas el galardón recae sobre escritores con un abierto compromiso político contestatario hacia las grandes potencias o sistemas políticos en clara decadencia, tales fueron los casos del italiano Dario Fo, el portugués José Saramago, el sudafricano Coetzee, el turco Orhan Pamuk o, la recientemente laureada Herta Müller (quien, en mi opinión, el único talento que demuestra parece ser el de haber estado durante años presa en la Rumania de Ceauceascu a la espera de que los alemanes la rescatasen mediante la vía diplomática, cosa que finalmente sucedió y que la llevó a publicar su escueta obra y hacerse conocida y merecedora del premio).

Y no sólo en el ámbito literario existen dudas, ya que, el tan mentado Nobel de la Paz también se encuentra recargado de vericuetos extraños y carente de credibilidad genuina, dado que en varias ocasiones (como en el caso de Adolfo Pérez Esquivel a quien se le otorgó por su actividad y su compromiso con los desaparecidos de la última dictadura argentina, o de la guatemalteca Rigoberta Menchú, activista indígena que perdió casi toda su familia durante los oscuros años de la guerrilla en su país) quedó más que claro que fue entregado como un modo legítimo para enmendar algunas injusticias ideadas y ejecutadas desde el gran país del norte, el mismo que, paradójicamente a la hora de armar el listado de candidatos "aconseja de modo entrometido" y hasta ejercería cierta influencia en la entrega de los mismos.

Como puede verse, con esos antecedentes, ganar el Nobel en cualquiera de sus categorías no asegura que quien lo obtiene sea realmente poseedor del talento o las virtudes que se requieren para su otorgamiento. Muchas veces, el premio no es más que un intento por alivianar culpas (como lo es en casi todos los casos de categorías en las que intervienen personajes latinoamericanos) o bien para dejar demostrado que, quienes son poderosos y deciden quien entra en el laureado circulo de ganadores, tienen una mentalidad abierta y democrática, a punto tal de que premian incluso a quienes, desde sus páginas u obras atentan contra el corazón del mismo sistema que genera muchas de las vicisitudes por las cuales se encabezan las causas que luego desembocan en el premio.

Entre tanto termino este artículo, dos días después de que comencé a escribirlo, leo que Mario Vargas Llosa, ya sabedor del galardón, declaró en conferencia de prensa y a la pregunta de algún periodista de medio europeo, que el gobierno de los Kirchner es uno de los más corruptos de la región. Respecto de esto último no es necesario ser partidario del gobierno argentino (o no) para darse cuenta de que el Nobel, en algunos casos, otorga mucho más que reconocimiento a una obra. Y ahí es donde son inevitables dos preguntas: ¿El premio otorga entidad de genio a quien lo posee?... y la otra ¿Habilita un galardón de esta categoría a expresar aquello que antes se callaba ya sea por conveniencia o por falta de compromiso?. Las respuesta sólo las podrán brindar los lectores.

2 comentarios:

  1. De la izquierda pasó al liberalismo, coqueteó con el PP y ahora si llama Zapatero va. Camaleónico el muchacho. Para mí no lo marece, al menos no aún!

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  2. A mi me parece un excelente escritor. Es muy bueno y se lo merece tanto como cualquier otro.

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