16/11/10

La Capilla Sixtina: el reflejo de un burdel


En un año en el que el Vaticano arremetió contra las conquistas obtenidas en diferentes puntos del globo en materia de diversidad sexual, parece toda una ironía el descubrimiento que realizó un grupo de investigadores de la Universidad de Pisa.

Según el informe, luego de analizar diferentes fuentes históricas y literarias, expertos en diferentes áreas determinaron que las pinturas de Michelangelo que pueblan la Capilla Sixtina, no serían otra cosa que el producto de la inspiración que el genio habría obtenido de sus asiduas visitas a baños públicos y otros prostíbulos italianos en los cuales, dicen, mantuvo relaciones sexuales tanto con hombres como con mujeres.

Si se tiene en cuenta la prohibición de no poder trabajar con cuerpos desnudos que pesaba sobre los pintores, no es de extrañar que el genial artista del renacimiento se haya valido de estos espacios para lograr obtener,-además de un momento de relajación y divertimento-  las dimensiones y las formas que luego plasmaría con su irreverente paleta en los frescos de la capilla.


Quizás esa sea la explicación por la cual los frescos tengan ese toque de ambigüedad que sobreviene cuando se observa el corolario de personajes que engalanan cada una de las escenas que pueblan el techo en el cual se cuenta buena parte de la historia cristiana. Así es como, sabiendo este hallazgo, toman otras dimensiones aquellas muestras de afecto que surgen entre los ángeles anodinos y andróginos, los insinuantes contactos físicos de otras figuras que rozan el límite entre lo sacro y lo erótico y hasta la sensual e inexplicable mirada de la Sibila Délfica, pieza más icónicas dentro del complejo pictórico tanto por su magnetismo como por su intrincado misterio.


Como era de esperarse la Iglesia salió a desestimar el estudio, pero a diferencia del silencio por el que optó ante los casos de pedofilia - que la tiene acorralada desde la asunción de Ratzinger- o del ataque directo hacia los homosexuales, esta vez, los clérigos optaron por decir que, de ser cierto el descubrimiento, en nada cambia el sentido con el que el artista realizó la obra, ya que, lejos de haber sido un miembro de la iglesia y por haber trabajado por encargo, no habría ningún indicio de connotación sexual en los personajes que tan famosa hicieron a la Capilla más famosa del mundo cristiano.

Las fotografías son de mi autoría y fueron tomadas en el mes de Abril de 2009. (Si las van a publicar, recuerden citar la fuente por que las mismas se encuentran protegidas por el derecho de Copyright©)

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