17/9/12

Nueva sección del blog: Viajes analógicos


Con los acelerados cambios tecnológicos muchas veces nos olvidamos de como eran las cosas no hace mucho tiempo. Una década atrás los móviles sólo cumplían la función de teléfono, viajar con una notebook era un incordio por su gran peso y la saga completa de Apple era un capítulo de ciencia ficción. Además, si bien existían ya las cámaras digitales (con pocos pixeles y malísimas resoluciones) los viajeros de ley aún nos reconocíamos en diferentes ciudades por nuestras cámaras réflex analógicas y las cajitas de rollos de 35 mm, esos que se transformaban en la única excusa creíble para volver a casa y salir corriendo al laboratorio para empezar a rememorar el viaje.

Como imaginarán mi inicio en el mundo de los viajes fué, como el de muchos de ustedes, analógico. Mi primer periplo por Europa lo hice con una cámara Olympus de rollo y una Yashica comprada en un supermercado de Bagnolet en las afueras de París. Tiempo después recorrí  caminos con mi inseparable Canon Reflex.Con el inicio de milenio adquirí una Polaroid digital y un año después me hice de una Canon Powershot de 3 megapixeles, la cual me acompañó en mi viaje por centroamérica en 2003 y el trayecto de cuarenta días por España en el 2004. Y como todo llega a su fin, la era digital se impuso y tanto los rollos como mi réflex analógica pasaron a ocupar un espacio de privilegio en el desván de los recuerdos.

En estos días estuve haciendo una revisión de mi archivo personal  y me encontré con un material inédito increíble, el cual jamás publiqué por falta de tiempo y también por haberlo creído obsoleto una vez que el modo digital se impuso obligándonos a cambiar la estética de las publicaciones y el modo de contar.  Por eso decidí abrir una nueva sección en la cual a partir de octubre voy a publicar varios de esos viajes analógicos, registrados con cámara de rollos, asentados en cuadernos de espiral y solventados con dinero en efectivo que se escondía en los clásicos "plateros de viajeros", para protegerlo de los ladrones ocasionales de trenes y autobuses.

La idea es publicarlos quincenalmente (como para no aburrilos) y estarán integrados por los siguientes destinos:

Argentina:
* Calafate: un viaje por los hielos del sur
* Parque Nacional Ischigualasto
* Crónicas salteñas 
* Crónicas de Jujuy
* Crónicas de la patagonia argentina

Latinoamérica
* Un día en el Cerro Rico de Potosí  
* El mercado de brujas de La Paz
* Tiwanaco, la tierra de los dioses

Europa
* Budapest: la perla del Danubio
* París en el fin del milenio
* Venecia: las delicias del turista accidental
* Barcelona: la otra cara de España 
* Berna: la capital del "deber ser"

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