21/11/13

Crónicas de Berlín: Una visita al Museo del film y la TV alemana


(Aclaración: este posteo es largo y contiene los títulos de varias películas de la historia del cine alemán. Por razones de extensión cada uno de ellos será referenciado con el correspondiente link para que los puedan ver en Youtube, si así lo deciden. Por eso, el tiempo que les implique leer este artículo  ya no dependerá de este humilde editor sino de lo que produzcan en ustedes cada una de las imágenes seleccionadas. Si se toman el tiempo para leerlo y siguen los links les aseguro que, al final, tendrán la sensación más parecida a la que sentirán cuando estén allí en persona ¡Buen viaje y que empiece la magia!)

Algunos meses antes de viajar a Berlín (mientras me encontraba en plena fase de investigación) descubrí dos cosas: una que me iría de la ciudad tres días antes que diera comienzo la Berlinale, lo cual podría haber supuesto una tragedia pero me conformé a mí mismo repitiéndome: "No te quejes que al menos vas a estar una semana conociendo la ciudad en su totalidad, algo que no hubiera podido hacer si me hubiera abducido el festival", y la otra - muy a mi favor- era que en Potsdam, junto a la Cinemateca alemana, se encontraba el Museo del film y la televisión alemana. 

Para quienes me siguen en el blog y conocen mi costado cinéfilo se imaginarán que tal descubrimiento me hizo alterar el orden de las prioridades y pusiera primero la visita a este museo que prometía mucho, incluso más que algunos otros íconos tales como el muro, la Puerta de Brandemburgo y otros que no podía obviar en mi paso por Berlín, pero sí dilatar el encuentro. Así es como al segundo día de estar en la ciudad y caminar los dos kilómetros que separan Potsdam de la Friedrichstraße llegué al edificio de la cinemateca, donde tuve la sensación de que una vez que pusiera un pie en ella iba a encontrarme con piezas y objetos significativas en la historia del cine y que pasarían a formar parte de mi anecdotario de viajero.
Muy ansioso pagué la entrada y un amable empleado que me esperaba al otro lado me invitó a subir a un ascensor vidriado desde el cual se veía el Kino-Kaffee y los techos de los principales edificios que hacen inolvidable a Potsdam. Una vez que dejé el ascensor, otro empleado me recibió y me otorgó una folletería que incluía plano y guía de la muestra. Además me indicó, muy cordialmente, que estaba prohibido tomar imágenes, y que al final de la muestra, en la planta baja, se encontraba un Gift shop donde se podían adquirir muchos recuerdos y objetos para testimoniar el paso por allí.

Delante mío un pasillo que a los pocos metros se convertía en un negro túnel indicaba el ingreso. Me metí en él y ahí comenzó la magia...


LOS ORÍGENES DEL CINE ALEMÁN

El negro túnel me dejó en una amplia sala alfombrada, con una luz en tonos azulados y con  varios monitores pequeños encerrados en cajas de vidrio que emitían diferentes imágenes, todas ellas en blanco y negro. Me acerqué al primero de ellos y ví que proyectaba el famoso corto de la llegada del tren filmado por los hermanos Lumiére. Seguí viendo el resto de los televisores y me dí cuenta de que la propuesta era exponer los cortometrajes más importantes de los inicios del cine mundial en orden cronológico, para dedicarle el resto de las salas al cine alemán especialmente.

Entre algunos de los cortos exhibidos en esa primera sala se pueden ver:  La llegada del tren y Dance Serpentine, primer cortometraje mudo y coloreado de la historia del cine (este mismo es el que se exhibe en una de las salas del Pompidou en París). Y también hay algunos otros de Chaumont y Pathé, creador del cine color.

Al final de la sala una pantalla que ocupa una pared completa es el marco sobre el cual se proyectan de manera ininterrumpida una selección de escenas de las mujeres más emblemáticas de la primera década del cine mudo alemán. Si bien hay varias que pasan frente al espectador, la que más atención captan son las de Asta Nielsen, actriz y humorista danesa que realizó en Alemania una prolífica carrera y que tenía todo para ser considerada la Chaplin femenina. 

La sala terminaba en una pared ondeada que inevitablemente me invitó a pasar a la sala siguiente. Lo hice, y la magia creció aún mas.

LAS DOS CARAS DEL EXPRESIONISMO ALEMÁN

Apenas atravesé la puerta de formas extrañas me encontré frente a una gran maqueta exhibida tras un vidrio. Al final de la sala dos paredes en sentido oblicuo terminaban en un pequeño espacio fantasmagórico que proyectaban al final una de las obras fundamentales del cine expresionista:  El gabinete del Dr. Caligari. En la maqueta, hecha por el mismo Robert Wiene se puede ver la disposición del set tal cual como estuvo al momento del rodaje en los estudios de la U.F.A. Si bien la sala es muy pequeña, la importancia de la pieza que exhibe la vuelve un lugar de privilegio.

El suelo serpenteante invitaba a seguir en la sala contigua, así que me despedí del científico loco y me dejé llevar hacia aquello que el museo me propusiera, que no sabía que era pero seguro me iba a sorprender tanto como hasta allí... (y vaya si me sorprendí). Una vez del otro lado de la sala quedé frente a frente con el mayor icono de la historia del cine alemán, el androide de Metrópolis reposaba cual estatua griega sobre una base metálica y, ante la falta de guardia en la sala, le pedí a un turista que pasaba por allí si por favor no me tomaba una foto con el celular... y éste fue el resultado:  


Para poner en contexto -y para que entiendan por que me quedé cerca de media hora admirando al pequeño androide- Metrópolis es una de mis películas favoritas. Durante años tuve un contacto muy cercano a ella, primero cuando la descubrí en Historia del Arte cuando estudiaba periodismo, luego cuando estudié cine, después cuando asistí a una clínica de guión cinematográfico y por último, cuando decidí incorporarla a una de las materias que dicto en escuela media. Así es que, por todo eso, estar frente a frente a Futura significaba mucho más que el estar viendo un mero traje que se usó para filmar una película.

Me llamó mucho la atención que siendo tan importante la película en la historia de Alemania no hubiera una sala completa dedicada a ella. Así es que dejé a Futura en la salita pequeña - a la espera de visitantes que le dieran el lugar que ella se merece- y me encontré con una instalación de varios televisores en los que se proyectaba de manera ininterrumpida la versión completa, remasterizada hace menos de dos años y con una de las mejores bandas digitalizadas (la de la Filarmónica de Berlín) ya que a lo largo de los años hubo infinitas versiones con diferentes duraciones y bandas de sonido.

 Fotograma que muestra el detrás de escena durante el rodaje. Brigitte Helm antes de convertirse en Futura

LAS MUJERES DEL NAZISMO

Futura no fue la única mujer que hizo famoso al cine alemán (sí lo fue la actriz, Brigitte Helm) sino que otras sacaron suspiros desde la pantalla grande y hasta fueron funcionales al régimen nazi de un modo conciente o tácito. Una de ellas fue Marlene Dietrich, diva indiscutida del cine alemán y modelo de belleza en las décadas del 30 y 40, años en que se consolidó como el famoso Angel azul, en referencia a la película que la catapultó a la fama.

En una sala completa el visitante puede reconstruir algo de lo que fue la vida de la diva, ya que se encuentran exhibidas las latas con las cintas originales de muchas de sus películas, alguna correspondencia que mantenía con algunos de sus amores (los cuales al parecer fueron varios y de ambos sexos) y una buena colección de fotografías que la muestran en los diferentes trabajos cinematográficos que la llevaron a ser la estrella que fue. Además, dentro de la misma sala se dedicó un pequeño añexo en el cual se pueden ver algunos de los vestuarios usados en las películas más famosas.

La otra sala dedicada a una mujer es la de Lehni Riefenstahl, cineasta de una innegable excelencia como documentalista aunque su apoyo incondicional al Reich y las posteriores posiciones ideológicas la han vuelto una de las mujeres mas controvertidas en la historia de Alemania. En la sala se pueden ver algunas latas donde se guardan  los fotogramas originales de Olympia (que guarda registro de las Olimpíadas de 1936 llevadas a cabo en Berlín) y de El Triunfo de la voluntad, extenso documental que da cuenta del nazismo desde sus orígenes hasta los último actos antes de producida la caída del imperio.

DE MONSTRUOS, ÁNGELES Y VAMPIROS

Luego de las salas que exponen la producción cinematográfica del nazismo comienza un interesante recorrido por el cine color. Werner Herzog es quien mayor cantidad de películas exhibe dado que no sólo que fue un prolífico director sino que filmó buena parte de la historia de Alemania de posguerra. Asi es como en ese espacio se pueden ver proyecciones simultáneas del moderno Nosferatu (una falla de la muestra es no haber incorporado al de Murnau, otro gran ícono del cine expresionista) Fitzcarraldo y El Tambor, basada esta última en el libro de Gunter Grass.

Antes de abandonar la sala y tomar el ascensor para e descenso, se puede ver una pequeña muestra de algunos elementos de utilería, vestuarios y fotos de diferentes películas de todos los tiempos (está el vestuario de Nosferatu de Herzog y la túnica que usó Sean Connery en El Nombre de la rosa).

Cuando me estaba yendo me percaté de que no había nada que hiciera referencia a Las Alas del deseo de Wim Wenders. Me pareció muy raro, puesto que es una de las películas que mejor contó la Berlín dividida por el muro, así que volví a ingresar y me fijé en las pantallas de los televisores a ver si en alguno se hacía al menos alguna referencia. No encontré nada, pero al llegar a la entrada principal ví que se proyectaba una y otra vez delante mío la escena  en que Otto Sander se arroja desde la cabeza del  Ángel de la Victoria en caída libre:


La magia se había cumplido, más no podía pedir. El cine es ilusión y en aquella tarde gris y de nevisca helada yo había tenido un encuentro con las películas que más he admirado y admiraré por siempre. Futura, Nosferatu, el Dr. Caligari y los ángeles de Wenders me regalaron un momento inolvidable, de esos que se quedarán prendidos en la retina y a los que habrá que acudir cuando las ganas de viajar acucien y se haga larga la espera.

Más información:
Filmhaus am Potsdamer Platz
Potsdamer Straße2,
info@deutsche-kinemathek.de
www.deutsche-kinematek.de
Entrada: 7 euros
Cómo llegar: Metro Potsdam U-Banhoff


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