24/7/18

Museo de Arte Hispanoamericano Isaac Fernández Blanco: Un viaje a la mentalidad de la colonia

El Palacio Noel, ubicado a metros del "bajo porteño", parece una verdadera cápsula del tiempo en medio del ajetreado ritmo de la ciudad. Apenas se atraviesa el pórtico de entrada (un gran portón de madera colonial en estilo herreriano) y se paga el billete de ingreso queda claro que uno no sólo compra con él un acceso a un museo sino que, además, subyace la idea de que se adquiere un pasaje directo al mundo colonial, ese que surgió del contacto entre los españoles que llegaban a estas tierras buscando el oro y la plata y que se encontraron con algo mucho más valioso que eso: la asombrosa cultura indígena con sus costumbres, su pasado, sus dioses y sus mentalidades, totalmente diferentes e incomprensibles para la mirada eurocéntrica de los recién llegados.

La colección que alberga el palacio (hoy sede del Museo de Arte Hispanoamericano Isaac Fernández Blanco) exhibe piezas de extrema belleza y valor artístico pero lo cierto es que, cuando se las ubica dentro del contexto histórico en el que fueron realizadas, dejan entrever un pasado de dominación, muerte y abuso de poder como nunca antes se había visto en América. En esa línea, el museo atesora un importante patrimonio producido entre los siglos XVI y XVII (con piezas escultóricas, pictóricas, de platería y de pequeños mobiliarios) y algunos otros correspondientes al siglo XVIII,  época en que el barroco europeo desembarcó en América influyó de forma inevitable en las tendencias artísticas del mundo andino.

El museo propone un recorrido cronológico que se desarrolla a medida que se van visitando los diferentes niveles del palacio. De ese modo,en la planta baja se encuentran tres salas a través de las cuales se comienza a contar la historia a través de los objetos exhibidos en ellas. Así, la primera, ubicada en el hall de entrada, se denomina El cuarto mundo -o la Cuarta parte del mundo- y hace referencia a la idea de Hispanidad, concepto que surge de la inevitable relación acaecida entre los españoles e indígenas, el mestizo (como producto de la unión entre los dos primeros) y de los criollos, entendidos éstos como una extensión inequívoca de aquel mestizaje. Allí mismo, a través de una interesante infografía, se referencia la presencia de los portugueses en la región, vital para comprender las relaciones entre el continente negro y el nuevo mundo que significó la llegada al actual territorio brasileño.

En la sala contigua a la entrada se ubica la colección denominada El mundo surandino, en la cuál no sólo se hace referencia a la llegada de Pizarro en 1532 a las costas de Ecuador sino que, además, alberga una serie de elementos de platería tales como espejos, ex-votos (donde se ve reflejada la necesidad de "civilizar" a través del Cristianismo) y una colección de cuadros en la que se advierte la presencia de personajes religiosos entre los que se imponen los de Cristo, la Virgen María y algunas representaciones antropomórficas del Dios cristiano, así como los retratos de los sacerdotes que levaron a cabo la obra evangelizadora.
 El Mundo Surandino

Cuadro perteneciente a la escuela cusqueña y que se exhibe en la misma sala

Al otro lado de la Sala del mundo surandino se encuentra otra denominada La Cultura de la selva en la que se exhiben objetos de arte correspondientes al período de las misiones jesuíticas que lllevaron a cabo la Colonización del Paraguay. Allí se pueden ver objetos religiosos fabricados en diferentes maderas y que realizaban en gran parte los indios guaraníes que ocupaban el actual territorio que va desde Asunción del Paraguay, noroeste boliviano, parte de Brasil y parte de nuestra llanura pampeana.  

La Virgen María acompañada de tres ángeles, símbolo del barroco americano

En el mismo espacio de la planta baja se encuentra una pequeña sala en la que se exhibe una colección de violines que recorre el período sobre el cual versa el museo y que está considerada una de las más importantes de América Latina ya que algunos de los instrumentos que reposan en las vitrinas formaron parte de colecciones privadas de personajes de la historia argentina (como es el caso de Camilo Mandelli, primer luthier en formar parte del staff del Colón en 1908). Si bien la sala es interesante, cabe mencionar que contrasta bastante con el resto de las piezas del museo y que pueden resultar de gran interés para el público melómano pero irrelevante para el espectador más afecto al arte y la historia.

MARÍA EN AMÉRICA Y LA COLECCIÓN CUSQUEÑO-QUITEÑA 

En un medio hostil y cargado de sufrimiento (como lo era el de la conquista) la presencia de la Virgen María fué una de las que mas rápido se asimiló en el imaginario de los indígenas, mestizos y criollos. Aquellos grupos vieron en la imagen de la Virgen una figura en la que confiar y entregarles sus miedos e inseguridades, creyéndola una importante protección en aquel contexto. Así es como desde la Virgen de Guadalupe (aparecida a un indígena azteca) hasta la de Luján (verdadero símbolo del criollismo nacional) los pobladores de Sudamérica desarrollaron innumerables obras de arte en las que se refleja la presencia de la madre de la cristiandad. 

En el primer piso del museo la sala recibe al espectador con un cuadro de tamaño considerable (ocupa casi toda una pared) donde aparece una virgen que responde a los cánones estéticos y religiosos del barroco andino y que se transforma en el icono de ese espacio. A su alrededor, la sala despliega una decena de diferentes objetos relacionados con la figura de María y deja en claro que su presencia jugó un rol fundamental en la ideología de aquel mundo.

Platerías, imágenes religiosas , cuadros y altorrelieves homenajean a la virgen

La Virgen en sus dos versiones: custodiada por el ejército celestial y por la Santísima Trinidad

Las Vírgenes azteca y andina: dos caras de una misma moneda

Vírgenes en todas sus formas (Véase la versión de La Piedad)

La Virgen del Alto Perú, la de Potosí y la de los Dolores

De manera contigua a la sala de la Virgen María se encuentra una sala dedicada a mobiliario e iconografía religiosa de las misiones jesúiticas del siglo XVII, verdaderas joyas del arte guaraní.

La sala roja o Sala de los maestros de la pintura cusqueña es junto a la de las vírgenes, una de las más llamativas del primer piso. Al fondo se encuentra tras un vidrio una habitación totalmente ambientada como en las casas andinas del siglo XVII. Asimismo se exhiben cuadros religiosos de la escuela cusqueña, en su mayoría de iconografía sacra y algunos expolios.

Los ángeles arcabuceros son la típica representación del hombre andino sobre los seres celestes

Arte religioso potosino

Cristo expoliado según la mirada del Barroco andino

LOS JARDINES DEL MUSEO: EL OTRO VIAJE

Una vez finalizada la recorrida por los dos niveles del museo la visita concluye sin más que descubrir en ese sector. Al salir del palacio la figura del antiguo edificio de Sevel conocido como "Rulero" emerge entre el verde de los árboles y las columnas indianas ofreciendo un contraste típico de las grandes ciudades latinoamericanas en las que, ambos tiempos históricos, parecen convivir sin problemas. 

Teniendo en cuenta esa característica del lugar les recomiendo que no dejen el museo sin hacer antes una recorrida por los jardines ya que no sólo son muy bonitos sino que, además, ofrecen una idea de la tranquilidad en la que se vivía en Buenos Aires cuando el palacio fué constrúido.

Los balcones de estilo cusqueño dan la sensación de estar en el siglo XVII o en alguna ciudad española de la época.

Fuentes azulejadas evocan un pasado de influencia sevillana y lisboeta

La arquitectura colonial se mantiene incólume en varios sectores del palacio

Con el tiempo se fueron agregando elementos decorativos pero siempre respondiendo a las características del barroco andino (Altorrelieve en madera ubicado en la entrada de una de las oficinas del museo)

La fuente del jardín en estilo sevillano y con mosaicos traídos de Lisboa

Bancos de cemento revestidos de azulejería portuguesa 

Postal que evoca la Buenos Aires del siglo XIX

La decena de árboles y plantas contrastan con el paisaje urbano de Retiro

Patio colonial con el clásico aljibe 

DATOS PARA TENER EN CUENTA

Museo de Arte Hispanoamericano Isaac Fernández Blanco (Dependiente del GCBA)

Dirección: Suipacha 1422
Horario: Martes a viernes de 13 a 19 hs. Sábados, domingos y feriados de 11 a 19 hs. Lunes cerrado.
Entrada: General: $10. Miércoles gratis.
Teléfono: 4327- 0228
Mail: mifb_prensa@buenosaires.gob.ar
Fotos: no está permitido tomar fotografías en el interior del museo.

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